¿Sabes cuáles son las piezas más frágiles de tu coche? (Parte 2)

¿Sabes cuáles son las piezas más frágiles de tu coche? (Parte 2)

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Aquí está nuestra segunda entrega sobre las piezas de tu coche que se desgastan con más facilidad. Te explicamos cuáles son y por qué, y qué hacer para que te duren mas tiempo.

El catalizador

Catalizador averías

El catalizador es una de las piezas del sistema de escape del vehículo, y está ahí con el objetivo de disminuir la contaminación generada por la combustión de los gases generados por el motor. Si funciona con normalidad, ayudará a reducir el impacto medioambiental de vuestro vehículo. El catalizador tiene una vía útil de aproximadamente 120.000 km y es necesario que lo sometamos a revisiones periódicas para garantizar un mantenimiento óptimo, revisiones que deben incluir también otros componentes del motor, como el filtro del aire, las bujías y la sonda lambda.

¿Cómo nos damos cuenta de que está fallando? Una señal suele ser la falta de potencia, que oigamos ruidos metálicos en la parte inferior de nuestro coche o, por ejemplo, que se nos cale demasiado. También es recomendable revisarlo si percibimos olores extraños en el escape o s el humo es demasiado denso u oscuro.

Cambiar esta pieza no es barato, pues se fabrica con materiales como el paladio o el platino y su instalación debe realizarse siguiendo las especificaciones del fabricante del vehículo en cuestión, lo que siempre hace que la mano de obra se encarezca.

 

El embrague

averías embrague

Nuestro querido embrague, cada vez más en desuso, es la pieza que se encarga de transmitir hasta la caja de cambios la potencia de nuestro motor, habilitando así el cambio de marchas mientras absorbe las muchas sacudidas de la transmisión. De hecho, el embrague es una de las piezas del motor que más averías sufre y su sustitución es un proceso ciertamente complicado, además de caro, pues puede superar con holgura los 1.000 euros.

Para saber si nuestro embrague está averiado, hemos de estar atentos a los ruidos que el coche hace al embragar. Dependiendo del ruido, estaremos ante un problema u otro. Por ejemplo, si escuchamos una especie de rozamiento, puede ser que haya un desajuste en el mando de transmisión o, incluso, que el embrague se haya instalado mal. Si, cundo lo mantenemos pisado, oímos un crujido en el embrague, es muy probable que el problema esté en la rótula de la horquilla, que estará desgastada. SI lo que escuchamos es un cricrí agudo, como el canto de un grillo, la avería afectará al rodamiento de empuje del embrague. Finalmente, si el ruido que escuchamos va en aumento al pisar el pedal lentamente, tendremos que reemplazar el collarín. Por otro lado, si embragar nos resulta difícil (está muy duro, no lo conseguimos, etc.), aquí lo que entra en juego es el amortiguador del disco, que seguramente esté ya completamente desgastado por el uso, sobre todo por haber embragado a altas revoluciones.

Como consejo general para dilatar la vida útil del embrague, os recomendamos no mantener apoyado el pie de manera constante en pedal para evitar activarlo de forma innecesaria, así como evitar los cambios bruscos de marcha o hacerlo a revoluciones altas.

 

 

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