Conducir cuando el tiempo se pone feo no es ninguna broma. La lluvia convierte el asfalto en una pista de patinaje y la nieve ya ni te cuento. Pero con unos cuantos trucos sencillos puedes pasar de “miedo en el cuerpo” a “control total”. Vamos a ello.
1. Levanta el pie (no pasa nada por ir más despacio)
No estás en una carrera. Cuando llueve o nieva, el agarre baja mucho, así que reduce la velocidad y deja más espacio con el coche de delante. Ese metro extra puede ser la diferencia entre frenar a tiempo o darle un beso al parachoques ajeno.
2. Frenadas suaves, como si llevaras una tarta
Nada de pisotones. Frena con suavidad y con antelación. Si tu coche tiene ABS, deja que haga su trabajo. Si no, pisa y suelta poco a poco para que las ruedas no se bloqueen.
3. Ojo con los charcos y las placas de hielo
Los charcos profundos pueden provocar aquaplaning y hacer que pierdas el control durante unos segundos. Si notas que el volante se vuelve ligero, no frenes ni gires fuerte: mantén la calma y deja que el coche recupere agarre. Con la nieve, desconfía siempre de las zonas en sombra: ahí el hielo es traicionero.
4. Ve con marchas largas
En nieve o suelo muy mojado, arrancar en segunda y usar marchas largas ayuda a que las ruedas no patinen. Menos revoluciones, más control.
5. Que te vean (y tú veas)
Luces encendidas, limpiaparabrisas en buen estado y desempaña bien los cristales. Parece obvio, pero media seguridad está en ver y ser visto.
6. Si derrapa, no entres en pánico
Si el coche se va, mira hacia donde quieres ir y gira el volante suavemente en esa dirección. Los volantazos solo empeoran la situación.
Y si aun así pasa algo y tu coche acaba llevándose un golpe o una pieza dice basta, siempre conviene saber que existen sitios como Desguaces La Torre, donde puedes encontrar recambios a buen precio para dejar tu coche listo de nuevo sin que tu bolsillo sufra.
Con lluvia o nieve, el mejor truco es simple: conducir con cabeza. No llegarás el primero, pero sí llegarás. Y eso siempre es lo importante. 🚗❄️🌧️
